El Legado Técnico

Cristóbal Balenciaga Eizaguirre nos dejó a lo largo de más de 50 años de carrera una gran herencia de creaciones que describen la evolución de la moda durante el siglo XX.

En paralelo a su trayectoria creativa, desarrolla soluciones técnicas que dan soporte a los nuevos volúmenes propuestos. El legado técnico pretende estudiar las diferentes técnicas que Balenciaga desarrolló para hacer que sus creaciones fuesen no solo innovadoras estéticamente sino que también respondiesen a un uso práctico.

Vestido de día Circa 1967

Este vestido en bouclé de lana amarilla perteneció a una de las últimas colecciones presentadas por Balenciaga, probablemente para la primavera de 1967.

Podemos observar una hechura sencilla y práctica con la construcción minimalista que caracteriza la obra del modista en esta última época.

El vestido se construye a partir de un panel para la espalda y dos para el delantero, las costuras laterales están adelantadas para insertar los bolsillos, que junto al cuello estilo polo le da un aspecto deportivo.

El cuello es el típico cuello Balenciaga y está hecho con una sola pieza de tejido cortada al bies, en este caso sin entretelas.

En el interior del vestido podemos apreciar la utilización de refuerzos de chiffon de seda para evitar deformaciones, toda la parte inferior de la espalda va picada a mano con una capa de seda para asegurar que la parte trasera no se deforme durante el uso.

En el interior del escote, dos tiras del mismo tejido posicionadas en diagonal desde el hombro hasta la abertura, cuidan de que la parte delantera no se descuelgue debido al peso del tejido.

También aparece un refuerzo en entretela de lino en el plastrón delantero que mantiene el volumen de la zona del pecho.

Las aberturas de los bolsillos y el bajo del vestido llevan refuerzos de percal cortado al bies para dar consistencia y evitar que se deformen.

Todo el vestido va forrado interiormente con “crêpe de chine” en el mismo tono, en el costado derecho se encuentra la etiqueta de la casa Balenciaga Paris y debajo de esta una cinta de algodón con el número de serie.

Javier Martín Galán en su estudio

Traje de Lana Turquesa Años 60

Confeccionado en París, este sencillo traje de dos piezas encierra en su interior muchas de las técnicas de sastrería que desarrolló Balenciaga a lo largo de su carrera.

El material es una sarga de lana en intenso color turquesa que contrasta con la sencillez de la hechura, este tipo de lanas con frecuencia provenían de Irlanda y se conocen como tweed de Donegal.

La falda tiene una construcción muy sencilla y consta de dos paneles, delantero y trasero. En este caso las costuras están desplazadas hacia el delantero, quedando el cierre en la cadera derecha, dicho cierre se efectúa mediante una cremallera cosida a mano y un corchete metálico embutido en el extremo de la cinturilla.

En el lado izquierdo hay un pliegue profundo. El centro delantero está marcado en el interior de la cintura con unos puntos de cruz. El interior de la cinturilla está reforzado con una cinta rígida de algodón tejida en espiga.

La chaqueta es cruzada y cierra con tres botones teñidos al tono y ojales de vivo, tiene manga pegada de dos hojas, una pinza que entalla suavemente la cintura y unas presillas de hilo que indican que el modelo llevaba en origen un estrecho cinturón ahora desaparecido. 

El cuello es un típico cuello Balenciaga, este cuello consta de una sola pieza, casi rectangular, de tejido cortado al bies y lleva un refuerzo de entretela de crin en la parte inferior que se trabaja junto con el tejido mediante puntos de picado.

En el cuerpo de la chaqueta encontramos refuerzos de entretela de crin en los delanteros y la parte superior de la espalda y las mangas pero además hay pequeños refuerzos de organza en la parte alta de la espalda y en el delantero entre el hombro y el cruce para evitar deformaciones

El interior de la espalda esconde una curiosa pieza de organza que se suspende desde los hombros y llega hasta el bajo, donde sostiene cuatro piezas de plomo que hacen que la caída de la espalda sea perfecta.

El bajo lleva también un refuerzo de organza al bies y todo el interior de la pieza está forrado con pongé de seda, un tejido fino y suave con ligamento de tafetán conocido también como habotai.

Javier Martín Galán en su estudio

Conjunto Estampado Circa 1965

Los talleres de fantasía de Balenciaga elaboraban además de vestidos de noche, prendas ligeras para el día como este conjunto de surah estampado de mediados de los años 60.

El creador de muchos de los estampados de la casa fue Alexandre Sache, incluyendo la mayoría de los diseños de los pañuelos que se produjeron bajo la marca hasta finales de los años 60, el estampado rosa flúor de este conjunto presenta el trazo característico de este colaborador y uno de los colores favoritos de Cristóbal Balenciaga.

La confección de prendas en tejidos ligeros como este exige técnicas cuidadosas para no bloquear el movimiento del material. El surah es un tejido fino de seda con ligamento de sarga utilizado normalmente para la producción de pañuelos y de hecho el patrón de este conjunto está concebido para poder ser realizado con tres pañuelos, una práctica que solía ser habitual en la época.

Para la blusa se ha utilizado un único paño colocado en diagonal de forma que cae al bies sobre el cuerpo y solo lleva dos pequeñas piezas triangulares que apoyan en la cadera, estas piezas proceden de los sobrantes de tejido de las esquinas del pañuelo.

El escote se remata con una vista del mismo tejido sobrehilada a mano y reforzada únicamente por una tira de organza blanca al bies que se coloca por el interior del escote.

En el interior de la blusa todas las costuras están sobrehiladas a mano y en el costado derecho se encuentra la etiqueta.

La falda está confeccionada con dos paños de tejido, el delantero es más grande que el trasero y las costuras laterales quedan desplazadas hacia atrás, el tejido se ajusta a la cintura con frunces y pequeñas pinzas que reparten cuidadosamente el volumen, el cierre se encuentra en el costado izquierdo y consta de una abertura reforzada interiormente con organza en la que se sitúan cinco cierres automáticos forrados también de organza.

La cintura de la falda está montada sobre un pequeño corselete de grosgrain que hace que la línea del talle quede ligeramente elevada, esta estructura cierra también en el costado izquierdo con tres corchetes que mantienen la prenda en su posición. Para asegurar que la falda se coloca correctamente, lleva en el interior de la cinturilla unos puntos de cruz que señalan el centro del delantero.

La falda está forrada en “crêpe de chine” de color marfil que se une en la cintura al interior de la prenda y queda suelta en el bajo, todo el interior está cuidadosamente sobrehilado a mano.

Javier Martín Galán en su estudio